Políticas sociales Crecimiento económico

¿La tormenta perfecta?, por Carlos Parodi

25 marzo, 2026

Artículo de opinión de Carlos Parodi, investigador del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP). Este texto fue escrito para el Punto de Equilibrio n°64.

El inicio de 2026 no ha sido auspicioso para la economía peruana. Dos eventos fuera de control de las autoridades, que los economistas denominan choques exógenos, golpearán la economía con severidad: por un lado, la confirmación de El Niño Costero, y por otro, el conflicto del medio oriente con sus impactos sobre el precio del petróleo. Hace algunas semanas, ninguno de estos dos hechos estaba en el radar. Esto es una prueba más que hacer proyecciones en economía es muy complejo, pues, de un momento a otro, aparecen eventos que pocos días atrás eran impensables.

El Niño Costero consiste en una elevación de la temperatura del mar en la costa norte del Perú; sus efectos, dependiendo de su magnitud, pueden ser devastadores en sectores como agricultura y pesca, además de la destrucción de infraestructura. Los resultados son mayores precios de los alimentos.

Si revisamos la historia económica del Perú, cada vez que ocurrió el fenómeno de El Niño, el PBI se redujo: los más fuertes ocurrieron en 1983 y 1998. Aunque en menor magnitud, pero con gran fuerza, fueron aquellos de 2017 y 2023. Mitigar sus efectos es lo único que se puede hacer, y esto ocurre justo ante un proceso electoral y la asunción de un nuevo presidente. 

El conflicto de Medio Oriente —que amenaza con escalar cada vez más (ya hay más de 10 países involucrados)— tiene un efecto inmediato sobre el precio del petróleo que, sin ninguna duda, se elevará. Eso no es todo. La economía internacional crecerá menos y con ello Perú. ¿La razón? Perú sólo representa el 0.3% del PBI mundial, por lo que es una economía pequeña y abierta al mundo. Entonces, son dos riesgos muy claros: menor crecimiento y mayor inflación. 

Por si fuera poco, la explosión de una tubería que traslada gas de Cusco a la costa suspendió el suministro por varios días. No sorprendió las elevaciones en precios de sustitutos del gas y de aquellas actividades no priorizadas por el Gobierno. 

Antes de estos hechos se esperaba un 2026 con la inflación bajo control, una tasa de interés de política monetaria estable o a la baja, y un crecimiento en torno al 3%. Si los hechos descritos se mantienen, el escenario será distinto: menor crecimiento y aumento de la inflación. 

Mientras tanto, en el lado positivo, los metales, como el oro, la plata y el cobre se mantendrán como activos refugio dada la incertidumbre respecto del dólar. Los inversionistas seguirán prefiriendo los metales en desmedro del dólar y ello conviene a Perú.  

¿Y la tasa de interés de la FED? Pues antes de lo descrito, Trump presionaba hacia la baja de la tasa de interés, mientras que Powell, presidente de la FED hasta mayo, sugería mantenerla. El nuevo entorno, dada la inflación que generaría, podría llevar a un aumento de tasas, más aún con la nominación de Kevin Warsh a la presidencia de la FED. Warsh es conocido por su postura en favor de la estabilidad monetaria y la independencia de la FED. 

Así las cosas, no es un año auspicioso para la economía peruana. La pregunta a los candidatos es la siguiente: ¿cómo harán para enfrentar, tanto al niño costero, como a los otros efectos a nivel internacional?  ¿No sería mejor que dejarán de buscar votos con propuestas populistas que no podrán cumplir y nos expliquen qué harán para mantener estable la economía? Por un momento, ¿podrían dejar de descalificarse unos a otros y pensar en la ciudadanía que sufrirá los impactos?

Continúa leyendo Punto de Equilibrio n° 64: Rumbo a la segunda vuelta: reflexiones para el futuro del país. Consulta aquí las ediciones pasadas de Punto de Equilibrio.

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