Economía ambiental

Innovación financiera ante desastres naturales: La experiencia de bonos CAT en la Alianza del Pacífico, por Miguel Robles

31 julio, 2025

Artículo de opinión de Miguel Robles, investigador del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP). Este texto fue escrito para el Punto de Equilibrio n°60.

Los países de la Alianza del Pacífico —Chile, Colombia, México y Perú— comparten una alta exposición a desastres naturales, como terremotos e inundaciones. Estos eventos, además de su impacto humano y material, generan graves consecuencias fiscales. En este contexto, los Bonos Catastróficos (CAT Bonds) emergen como una herramienta innovadora de gestión ex-ante del riesgo.

Un bono catastrófico es un instrumento financiero que permite a los países transferir el riesgo de desastres directamente al mercado de capitales, evitando intermediarios tradicionales como aseguradoras o reaseguradoras. Al estar ligados a parámetros físicos predefinidos —por ejemplo, la magnitud y profundidad de un sismo— su activación es automática y transparente. Esta característica permite el acceso rápido a financiamiento para atender emergencias, sin necesidad de evaluaciones de daños.

Los bonos catastróficos, como cualquier bono, permiten al emisor obtener recursos financieros a cambio de pagos periódicos (llamados cupones) que el emisor entrega a los inversionistas que compran los bonos además de un pago mayor al vencimiento del bono (pago del valor nominal). Sin embargo, en el caso de los bonos catastróficos, en caso de presentarse la catástrofe durante la vigencia del bono, el emisor queda absuelto de pagar a los inversionistas el total, o un porcentaje, de los cupones aún por pagarse y del valor nominal. Los inversionistas a su vez consideran el riesgo de que se presente la catástrofe, y de que dejen de recibir el total, o parte, de los cupones y del valor nominal, al momento de ofrecer un precio por los bonos. Así, el riesgo se traslada directamente a los mercados financieros internacionales. Los recursos financieros recibidos por el emisor se invierten en instrumentos de muy bajo riesgo y sólo en caso de presentarse la catástrofe el total, o parte, de esos recursos se liberan para que el emisor disponga de ellos y pueda atender las emergencias ocasionadas por la catástrofe.

En 2018, los países de la Alianza del Pacífico, con apoyo del Banco Mundial, realizaron una emisión conjunta de bonos catastróficos por un total de USD 1,360 millones. Esta emisión cubrió eventos sísmicos durante un plazo de tres años: México (USD 160 millones), Chile (USD 500 millones), Colombia (USD 400 millones) y Perú (USD 200 millones). La participación del Banco Mundial como emisor fue clave para obtener condiciones favorables de colocación gracias a su calificación crediticia AAA.

En el caso de los Bonos CAT de la Alianza del Pacifico cada país definió los parámetros técnicos que activarían la liberación de fondos. En el caso de Perú, se establecieron tres niveles de magnitud sísmica (7.0 Mw, 7.3 Mw y 7.5 Mw) para determinar el porcentaje del bono que se libera. Así, por ejemplo, de presentarse un terremoto entre 7.0Mw y 7.3Mw el gobierno peruano queda absuelto de pagar a los inversionistas el 30% de los compromisos contraídos y puede retirar el 30% de los fondos invertidos en instrumentos de bajo riesgo para atender emergencias. Para terremotos entre 7.3Mw y 7.5Mw este porcentaje sube a 60% y para terremotos mayores a 7.5Mw se considera el 100%.

La medición y validación de los sismos estuvo a cargo de agencias independientes como el U.S. Geological Survey y AIR Worldwide.

En mayo de 2019, un terremoto en la vecindad de Yurimaguas activó el bono peruano. Tras verificarse los parámetros establecidos, se desembolsó el 30% del monto asegurado (USD 60 millones), a los pocos días del evento. Este caso demostró la efectividad del instrumento para proveer liquidez inmediata y fortalecer la respuesta ante desastres.

Además del beneficio financiero, la emisión conjunta reforzó la cooperación técnica y política entre los países de la Alianza. El diseño regional permitió una diversificación del riesgo que redujo los costos de colocación, mostrando que la integración puede ser clave para enfrentar desafíos comunes. La preparación tomó entre 2 y 3 años, confirmando que el éxito de estos instrumentos requiere planificación y compromiso institucional.

Los Bonos CAT son una muestra de cómo la innovación financiera puede contribuir a la resiliencia climática y fiscal de países vulnerables, ofreciendo una herramienta eficaz frente a la creciente frecuencia e intensidad de los desastres naturales. En el caso peruano estos instrumentos pueden ser utilizados para cubrir otras catástrofes como por ejemplo inundaciones y la presencia del Fenómeno del Niño.

Continúa leyendo Punto de Equilibrio n° 60: Innovar para transformar el país. Consulta aquí las ediciones pasadas de Punto de Equilibrio.

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