Pobreza y desigualdad

Pobreza monetaria e inseguridad alimentaria en el Perú: prioridades, oportunidades y riesgos, por Joanna Kámiche Zegarra

22 mayo, 2026

Artículo de opinión de Joanna Kámiche Zegarra, directora del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP). Este texto fue escrito para el Punto de Equilibrio n°65.

Hace algunas semanas, el INEI presentó las cifras de pobreza, mostrando que el 25.7% de la población peruana vive en condiciones de pobreza monetaria[1], lo cual es una mejora de 1.9 puntos porcentuales respecto al 2024.  Como siempre, los promedios ocultan las disparidades regionales: regiones como Ica, Madre de Dios  y Moquegua, tienen menos del 10% de su población en condición de pobreza monetaria, mientras que existen regiones como Cajamarca y Loreto, donde dicho porcentaje supera el 40%.

De otro lado, el 47.3% de la población peruana sufre de inseguridad alimentaria moderada y un 4.3% de la severa, lo cual quiere decir que la población tiene un limitado consumo de alimentos (25.2%), enfrenta vulnerabilidad económica y/o requiere utilizar más de 2 estrategias de afrontamiento (p.e, venta de activos, uso de ahorros) para cubrir sus necesidades alimentarias (45%) (MIDIS y WFP, 2024). La inseguridad alimentaria se produce porque: a) no existen alimentos disponibles; b) existen problemas de acceso, es decir, las familias no los pueden comprar porque no tienen recursos financieros o porque los precios son excesivos; y/o, c) los hogares no pueden utilizar los alimentos de manera eficiente y útil para el organismo, porque no tienen insumos complementarios adecuados (energía, refrigeración), o no saben cómo hacerlo.  La importancia de reducir la inseguridad alimentaria radica en las consecuencias que tiene en la calidad de vida de la población. En salud, tiene relación con una mayor presencia de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, enfermedades contagiosas, así como problemas de ansiedad y depresión (Jessiman-Perreault & McIntyre, 2017); en educación, afecta las habilidades cognitivas y la capacidad de aprender, todo lo cual afecta la productividad en el largo plazo, y finalmente, sus condiciones de vida.

La pobreza se relaciona con la inseguridad alimentaria, desde varios niveles (Castleman & Bergeron, 2015): a nivel país puede limitar los recursos para producir y/o importar alimentos (disponibilidad); en lo subnacional puede reducir los recursos para construir caminos y mercados que permiten poner los alimentos a disposición de la población (disponibilidad); a nivel del hogar, al reducir los recursos para comprar alimentos de calidad (acceso, uso).

En el siguiente gráfico, se han ordenado las regiones por el nivel de inseguridad alimentaria (al 2023) y el nivel de pobreza monetaria (al 2025), y aunque la relación no es lineal, se puede observar cierta correlación positiva entre ambos indicadores a nivel subnacional. No obstante, al dividir el gráfico en cuadrantes, se observan distintas situaciones: 7 regiones tienen alto nivel de inseguridad alimentaria (más del 45% de la población) y también más del 30% de la población en pobreza monetaria; mientras que otras 13 regiones tienen también más del 45% de su población con inseguridad alimentaria, pero con menos del 30% en condiciones de  pobreza, e incluso, algunas con menos del 20%.

Figura 1: Relación entre pobreza e inseguridad alimentaria, a nivel regional

 

Frente a esta situación, las estrategias para mejorar esta situación deben ser diferenciadas: la lucha contra la pobreza debe ser una prioridad, pero reducir la inseguridad alimentaria debe ser un objetivo específico de esa prioridad. Por ello, la estrategia debe ser a dos niveles: en un primer nivel, generar las condiciones para recuperar tasas de crecimiento del PBI superiores al 5%, lo cual ha demostrado que permite reducir la pobreza en el país; eso quiere decir, fomentar la inversión pública y privada, lograr un gasto público eficiente, y tener una institucionalidad operativa, honesta y estable.  Pero en un segundo nivel, se requiere implementar estrategias en relación con la disponibilidad, acceso y uso de alimentos. Para la mayor disponibilidad, se requiere elevar la productividad agrícola, lograr la diversidad de cultivos en el ámbito rural, especialmente en zonas altoandinas, y la disponibilidad en el ámbito urbano, con la mejora en los insumos de producción: semillas, riego, capacidad técnica; para un mejor acceso a alimentos, se requiere esquemas de provisión para la población de menores recursos (p.e, vales de consumo); y programas alimentarios focalizados en población que tiene inseguridad alimentaria de manera específica, y no sólo, con el criterio de pobreza; así como acciones de capacitación para un mejor uso de los alimentos (Kámiche Zegarra, 2025).

Estas estrategias enfrentan actualmente oportunidades, pero también riesgos: en cuanto a oportunidades, estamos en una fase de altos precios de los minerales, lo cual favorece nuestros términos de intercambio y esto permite acceder a mayores recursos públicos en el corto y mediano plazo, así como a mayores inversiones del sector privado, todo lo cual puede contribuir a elevar el crecimiento. Además, el boom tecnológico que hoy existe con la inteligencia artificial puede brindar oportunidades para el sector agrario, y ello contribuir a mejor las condiciones de disponibilidad de alimentos. En el caso de los riesgos, la potencial presencia de un Fenómeno El Niño, de una intensidad no vista en décadas, y la incertidumbre electoral, que detiene la inversión y las posibilidades de crecimiento, son factores que afectan la implementación de las estrategias antes mencionadas.  Frente a ello, se debe aprovechar las oportunidades y actuar sobre los riesgos, lo que implica prevenir y tener planes de acción. Lo que no podemos hacer es quedarnos paralizados.

 

REFERENCIAS

Castleman, T., & Bergeron, G. (2015). Food Security and Program Integration, An Overview. En L. Ivers, Food Insecurity and Public Health (págs. 1-18). Boca Raton: Taylor & Francis Group, LLC.

INEI. (2026). Perú: Evolución de la pobreza monetaria 2016 - 2025, Informe Técnico. Lima: INEI.

Jessiman-Perreault, G., & McIntyre, L. (2017). The household food insecurity gradient and potential reductions in adverse population mental health outcomes in Canadian adults. Population Health, 464-472.

Kámiche Zegarra, J. (2025). Mecanismos para reducir la Inseguridad Alimentaria: el rol de la productividad agraria y las mejoras en disponiblidad, acceso y uso de los alimentos. Lima: Universidad del Pacífico. Obtenido de https://agenda2026.up.edu.pe/propuesta-nacional/

MIDIS y WFP. (2024). Perú: Evaluación de la seguridad alimentaria ante emergencias (ESAE), 2023. Lima: MIDIS.

 

[1] Se definen como pobres monetarios a aquellos ciudadanos cuyo gasto per cápita es insuficiente para adquirir una canasta básica de alimentos y no alimentos (INEI, 2026).

Continúa leyendo Punto de Equilibrio n° 65: Segunda vuelta sin segundas oportunidades. Consulta aquí las ediciones pasadas de Punto de Equilibrio.

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