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Mujer en la empresa: participación con desventaja

28 febrero, 2019

El rol de la mujer en el mundo empresarial está, hasta hoy, condicionado por el papel más importante que le asigna la sociedad: el cuidado de la familia. La Doctora Arlette Beltrán ha dedicado más de 20 años a estudiar las repercusiones que los estereotipos de género han tenido sobre la economía del país, encontrando que se mantiene una dinámica de desigualdad para las mujeres.

Beltrán, del área de Políticas Sociales del CIUP, comenzó analizando los presupuestos públicos con enfoque de género, identificando la no neutralidad de las políticas públicas, para luego analizar el impacto del trabajo no remunerado y la economía del cuidado sobre el bienestar de la población. Últimamente, ha empezado a analizar el desempeño de las mujeres fuera de casa, insertadas en el mercado laboral y el mundo empresarial. Recientemente obtuvo el grado de Doctora en Economía gracias a sus estudios sobre las preferencias de hombres y mujeres respecto a la toma de riesgos financieros y las decisiones empresariales. Además de ello, ha indagado sobre el liderazgo femenino dentro de la empresa.

Piso de la partida en la carrera laboral esta disparejo para mujeres

Estas investigaciones intentan acercarse al entendimiento de los problemas de género que han estado en el centro de la mayoría de discusiones sobre desigualdad en los últimos tiempos. Definitivamente, no es posible hablar de igualdad de oportunidades cuando los puntos de partida entre hombres y mujeres son tan diferentes, cuando son ellas quienes han estado relegadas de los cargos de responsabilidad en el sector público y privado durante tantos años.

Este tipo de estudios enfrenta distintos retos. Por ejemplo, existen pocas bases de datos que tengan distinciones más allá de la separación hombre-mujer, y que permitan analizar diferencias más cualitativas entre personas de distinto sexo, como las funciones que desempeñan independientemente del cargo que ostenten, la experiencia que hayan podido acumular como jefes, responsables o autoridades, entre otros aspectos. Aunque algo se ha avanzado en esta línea, queda mucho por hacer en lo que se refiere a la recolección de información oportuna, y que pueda ser periódicamente actualizada.

Las investigaciones de la Dra. Beltrán, volcadas en artículos para revistas especializadas, ayudan a dirigir la discusión a problemáticas específicas en ambientes poco explorados del ecosistema laboral económico, como la participación femenina en la economía y la empresa, su rendimiento en cargos de responsabilidad, y su desempeño general en el medio profesional. Los análisis se dan desde un enfoque económico-empresarial, pero tienen un amplio soporte en las restricciones familiares y sociales a las que la mujer es constantemente expuesta desde la niñez.

Nuevas políticas públicas y privadas para acortar brechas económicas de género

Para la Dra. Beltrán, la importancia de estos estudios es que dan luces para la identificación de políticas públicas y privadas orientadas a reducir las brechas económicas de género. Brindan herramientas para identificar las barreras dentro de la propia actividad económica, y permiten crear estrategias que ataquen el problema de raíz. Las soluciones involucrarán siempre a diversos actores, pero la responsabilidad recae tanto en el Estado como en el sector privado. 

Es cierto que el sector público ha promovido distintas leyes de cuotas de participación y de igualdad de sueldos para trabajos similares, que son los primeros pasos para mejorar la situación de la mujer en el mundo laboral y empresarial, pero faltan las acciones de seguimiento. También, es necesario promover la participación de las mujeres en el mercado y analizar las restricciones que enfrentan para ello, reconociendo los límites que le imponen la falta de experiencia laboral, el restringido acceso a créditos, y las responsabilidades familiares que muchas veces tienen que asumir totalmente.

Además, hay que explorar las falencias del sector privado, poco adaptable a las nuevas condiciones reales que, por ejemplo, trae la maternidad. “La idea tampoco es retrasar la maternidad, eso trae sus riesgos, sino conciliarla con el trabajo. No es fácil, pero es posible”, comenta la Dra. Beltrán. Dejando los esquemas del trabajo tradicional, se podrían crear modalidades laborales más flexibles, que no frenen el desarrollo profesional de la mujer tras el nacimiento de sus hijos, así como que le permita una reinserción rápida al mercado, reconciliando la familia con el aspecto laboral.

Por supuesto, el problema tiene raíces mucho más profundas, que deben abarcarse desde los aspectos sociales, el estilo de crianza en la casa y en la escuela. Como menciona la Dra. Beltrán, “se deben ver las barreras creadas desde los estereotipos, desde lo que las propias mujeres piensan que pueden lograr, porque muchas veces se pueden sentir incapaces de desarrollarse o triunfar en ciertas carreras específicas”. Son estos patrones, usualmente diferenciados entre hombres y mujeres, por los cuales ellas son identificadas principalmente con tareas en el hogar, o con carreras “más femeninas” que resultan ser las menos rentables en términos de rentabilidad y prestigio.

 

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