Pobreza y desigualdad Crisis económicas

Pobreza en crecimiento: más de un millón de niñas, niños y adolescentes caerán en pobreza este año

20 octubre, 2020

En su estudio “La estimación de los efectos del COVID-19 en la pobreza monetaria y la desigualdad en niñas, niños y adolescentes en el 2020 y 2021”, el director de la maestría en Economía de la Universidad del Pacífico, Pablo Lavado, proyecta el incremento de la pobreza en la niñez del país.

La pandemia ha desencadenado la mayor crisis económica que el Perú ha enfrentado en su época moderna, afectando a ciertos grupos vulnerables en particular. Uno de ellos es el de las niñas, niños y adolescentes, que, a pesar de presentar un riesgo menor frente al nuevo coronavirus, se ve inmensamente afectado en el plano económico, con tasas de pobreza y pobreza extrema que ya eran superiores al promedio desde antes de la pandemia y hoy han empeorado.

Al respecto, en el marco del evento “El impacto de la COVID-19 en la pobreza y desigualdad de la niñez y adolescencia en Perú: una mirada integral”, organizado conjuntamente por el Banco Mundial y Unicef, el profesor y director de la maestría en Economía de la Universidad del Pacífico, Pablo Lavado, presentó algunas proyecciones sobre el aumento de la pobreza monetaria en dicha población.

Sus cálculos son parte del estudio “La estimación de los efectos del COVID-19 en la pobreza monetaria y la desigualdad en niñas, niños y adolescentes en el 2020 y 2021”, que, según su propia explicación, tiene el propósito de servir “como herramienta para seguir, identificar y proponer políticas que ayuden a mitigar el impacto de la pobreza, en particular en niños, niñas y adolescentes”.

Crisis y crianza
En términos generales, el estudio revela que este año se verá un aumento de casi 3 millones de nuevas personas que caerían en pobreza como consecuencia de la pandemia. Esto, según Lavado, nos llevaría a un retroceso de casi una década, con cifras similares al 2010. Sucederá algo parecido con la pobreza extrema, pues la tasa, que en el 2019 fue de 2.8 %, este año incrementaría a 6.3 %, el mismo valor que tuvo en el 2011.

Específicamente en cuanto a las niñas, niños y adolescentes, la tasa de pobreza monetaria que el año pasado fue de 26.9 %, este año sería de 39.9 %, una cifra muy cercana a la del 2010. Concretamente, esto significa que más de un millón de nuevas niñas, niños y adolescentes caerán en pobreza. Para el 2021, sin embargo, la tasa caería unos cuantos puntos hasta 32.1 %.

Ahora bien, la gravedad de estas cifras dependerá de variables que el estudio de Lavado también toma en consideración, como el ámbito o dominio geográfico, y la condición laboral del jefe de hogar de la niña, niño y adolescente.

En cuanto al ámbito geográfico, el estudio muestra que las niñas, niños y adolescentes de las zonas rurales serán los más afectados, con un incremento de la pobreza de 14 puntos porcentuales: la tasa pasaría de 48. 3 % (2019) a 62. 3% (2020) para luego descender a 53.8 % (2021). A diferencia de las zonas urbanas, donde el aumento este año sería de 11.3 puntos porcentuales. Sin embargo, cabe resaltar que, en términos absolutos, las zonas urbanas concentran un mayor número de niñas, niños y adolescentes pobres en comparación al ámbito rural.

Por otro lado, específicamente en cuanto al dominio geográfico de las zonas rurales, las niñas, niños y adolescentes que más se verán afectados son los que se encuentran en la costa rural, donde se presentaría un marcado incremento de la pobreza, fluctuando de 25.9 % (2019) a 42.1 % (2020), y cayendo luego a 30.6 % (2021). El segundo grupo más afectado sería el que reside en la selva rural.

Otra variable socioeconómica determinante es la condición laboral del jefe de hogar de la niña, niño o adolescente. Según las estimaciones, quienes viven en hogares cuyos padres o tutores se desempeñan en el sector informal experimentarían un mayor incremento de la pobreza, pasando de 36.1 % (2019) a 50 % (2020), y cayendo luego a 41 % (2021). “Probablemente muchos de estos jefes de hogar trabajaban en el sector formal en el 2019, y en el 2020 se convertirán en informales. Por lo tanto, la tasa en el sector informal podría estar aumentando”, explicó Lavado.

Pobreza extrema y desigualdad
En cuanto a la pobreza extrema de niñas, niños y adolescentes, que el año pasado era de 4.2 %, el estudio de Lavado muestra que, para este año, se espera una tasa de 9.5 %. Así, alrededor de medio millón de nuevos niñas, niños y adolescentes caerían en pobreza extrema este año.

El estudio también muestra la desigualdad del ingreso en los hogares donde viven niñas, niños y adolescentes. Allí se proyecta un ligero incremento en el Índice de Gini a 0.404 al cierre del 2020.

Aunque la cifra evidencia que no se percibirá un aumento significativo en la desigualdad, Lavado advirtió que “la literatura menciona que en épocas de epidemias y pandemias en el corto plazo la desigualdad no necesariamente aumenta, pero sí podría aumentar en el mediano y largo plazo”. Ello como consecuencia de la paralización de los servicios de salud y educación, que afectan más a las poblaciones pobres y vulnerables.

¿Cómo proteger a los niños?
Si bien se estima que las medidas adoptadas por el Ejecutivo ayudarán a mitigar el aumento de la pobreza entre 2 y 4 puntos porcentuales, existen diversas recomendaciones y oportunidades de mejora que se pueden extraer de este estudio, específicamente para el caso de las niñas, niños y adolescentes.

Según el propio Lavado, en primer lugar, es necesario mejorar la información para identificar a los hogares con niñas, niños y adolescentes en situación de pobreza. Para ello, se debe actualizar el padrón de hogares e impulsar el gobierno digital.

En segundo lugar, Lavado indicó que es necesario brindar apoyo inmediato a las familias para reducir la pobreza infantil. En esa línea, se debe fortalecer e integrar el sistema de protección social e incrementar la cobertura de los programas sociales, repotenciando, por ejemplo, el proyecto Haku Wiñay o Pensión 65.

Además, Lavado destacó la importancia del Servicio de Cuidado Diurno del Programa Nacional Cuna Más, que atiende a quienes tienen hijos de entre 6 y 36 meses de edad y viven en zonas de pobreza y pobreza extrema. “Lo que estamos viendo ahora es que las personas que están absorbiendo más este shock, además de las niñas, niños y adolescentes, son las madres”, destacó.

La pobreza infantil tiene consecuencias estructurales profundas, capaces de moldear a generaciones enteras. Mitigarla hoy debe ser prioritario, sino queremos que se vuelva una deuda con nuestro propio futuro.

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