Crisis económicas Política económica

Nuevamente en cuarentena, por Carlos Casas Tragodara

04 febrero, 2021

"La urgencia y el temor por la cuarentena son legítimos y afectarán el crecimiento del país durante este año", precisó el investigador CIUP, Carlos Casas, en su artículo de opinión.

Incertidumbre. Esa es la palabra que debemos recordar en este año 2021. La pandemia y sus efectos sobre nuestra economía son todavía inciertos. Uno podría ver lo que ocurre en otros países para hacerse una idea de lo que viene en el Perú. Pero debemos tener claro que ello dependerá de cómo evolucione la enfermedad y cómo vaya el proceso de vacunación. Eso marcará lo que ocurra el año 2021. Si la agresividad de la enfermedad es alta podríamos tener cuarentenas otra vez, pero si todo se maneja bien quizás no.

Esta segunda cuarentena es menos drástica que la de hace 10 meses que nos metió a todos a nuestras casas y paralizó la actividad económica. La caída del producto en abril del año pasado en 38% y la caída que se prevé en el 2020 será de cerca de 12% (todos estamos a la espera de los datos oficiales) no se volverán a repetir, eso es lo único seguro. En este caso se ha optado por incentivar a las personas a seguir en sus casas, pero no se ha detenido totalmente la actividad económica salvo las actividades vinculadas a la fase 4 que sí han sido suspendidas. Esto va a generar el cierre de algunas empresas y la consecuente pérdida de empleos. Esto es lamentable, pero son los costos que vamos tener que asumir y el Estado tendrá que seguir apostando por brindar sustento a los grupos más vulnerables.

El otorgamiento de estos subsidios debe evitar los errores del pasado que llevaron a aglomeraciones de personas que fueron caldo de cultivo para el incremento de los contagios. El reparto directo de alimentos o los bonos de manera directa hogar por hogar serían buenas alternativas si es que las experiencias pasadas sirvieron para identificar donde viven las personas.

En el caso de las empresas la estrategia debe ser diferente. La pandemia está trayendo cambios drásticos en la forma en que las economías se comportan. Revistas como The Economist hablan de las tendencias que habrá en el futuro y cómo la pandemia ha logrado que muchas de ellas se adelantaran. El ejemplo clásico es el de la empresa Zoom. Hace un año quien iba a pensar que las reuniones serían virtuales. Algunas empresas multinacionales y una pequeña proporción de las demás lo hacían. Hoy día se ha vuelto parte de nuestra vida rutinaria lo que ha llevado a que la empresa que creó esa plataforma valga billones de dólares en la actualidad. De la misma manera los gigantes de las comunicaciones y de tecnología de información también han visto crecer sus operaciones. Esos son los ganadores. A ellos se suman otros rubros como los vinculados a la salud y las farmacéuticas que serán proveedores usuales de las vacunas que van entrando a los mercados.

Frente a estos ganadores existen perdedores. Los negocios vinculados a viajes y turismo y donde la interacción de las personas era elevada, como el entretenimiento, están sufriendo fuertes pérdidas. También tenemos el transporte dado que las personas se movilizan menos. Sin embargo, las mercancías se movilizan más y se ha observado un cambio en el patrón de ventas de vehículos donde los vinculados al reparto de bienes han incrementado sus volúmenes de venta. Estos ejemplos nos muestran que se está dando un cambio en la matriz productiva. La economía no volverá a ser la misma y para ello debemos buscar adaptarnos lo antes posible.

Si muchos tenían la idea de que lo que pasó a partir de marzo era un shock temporal y que todo volvería a ser lo mismo, se están dando cuenta que esto no será así, más aún con una segunda cuarentena y la incertidumbre en el inicio del proceso de vacunación.
Incluso cuando pase la pandemia los efectos perdurarán y ya deben buscar adaptarse a esta nueva realidad. La naturaleza del turismo, negocio inmobiliario, el rubro gastronómico no será el mismo por citar algunos ejemplos. El problema es que sólo podrán adaptarse los que cuenten con recursos para soportar la transición y adoptar o crear las innovaciones. Lamentablemente ese no es el caso del Perú y el Estado deberá tomar la iniciativa en este aspecto, facilitando el acceso a la tecnología y permitiendo la reconversión de trabajadores y empresas. Esa es la tarea del futuro y para lo que tenemos que prepararnos desde ahora.

La urgencia y el temor por la cuarentena son legítimos y afectarán el crecimiento del país durante este año lo cual presionará más la situación fiscal y hay que atenderlo con suma urgencia. Tendremos un crecimiento menor este año. Reducir los contagios y completar el proceso de vacunación deben ser la prioridad.

Pero en medio de la tormenta debemos empezar a pensar en el futuro, en los nuevos escenarios y cómo la economía peruana se adaptará a este nuevo entorno. Esa es la tarea del no tan mediano plazo en que debemos empezar a concentrarnos.

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