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Mariela Noles Cotito: “Necesitamos evaluar nuestros propios sesgos respecto de la minimización de lo femenino en la sociedad”

07 septiembre, 2020

Entrevista a Mariela Noles Cotito, investigadora CIUP y docente UP, sobre la situación de las mujeres en el Perú, a propósito del Día de los Derechos Cívicos de la Mujer Peruana.

A pesar de que hoy se conmemoran 65 años desde que las mujeres peruanas consiguieron el derecho a elegir y ser elegidas, la representación política de este grupo social es insuficiente. En un país que nunca ha sido gobernado por una mujer, que solo tiene 34 parlamentarias en el Congreso y donde la presencia de mujeres en altos cargos públicos es menor al 35%, es evidente que aún queda un largo camino para garantizar que las mujeres peruanas gocen plenamente de dichos derechos.

En el Día de los Derechos Cívicos de la Mujer Peruana, conversamos con la investigadora CIUP y docente del Departamento Académico de Ciencias Sociales y Políticas de la UP, Mariela Noles Cotito, quien explicó qué derechos aún no han sido conseguidos por las mujeres peruanas.

A pesar de la poca representación de mujeres, en los años previos a la pandemia, el país creció económicamente, redujo la pobreza y las mujeres consiguieron una serie de derechos, todo esto con la mayoría de hombres en el poder. Entonces ¿por qué crees que es necesario que exista una mayor participación política y representación de mujeres en los distintos poderes del estado?

Precisamente porque ha costado a las mujeres casi 200 años de vida republicana el conseguir “una serie de derechos” pero no el reconocimiento pleno de todos los derechos que les corresponden como personas humanas. Las mujeres podemos ejercer el derecho al voto (participar de la vida política del país) recién desde 1955, y a pesar de lo revolucionario que fue en la época, esto no incluyó a todas las mujeres, ni tampoco la posibilidad de voto en los procesos electorales nacionales. La participación política de las mujeres puede justificarse desde varios planos, el más evidente es el demográfico: según el último Censo Nacional, las mujeres están por sobre el 50% de la población nacional. Adicionalmente, se justifica porque todas las personas tenemos el derecho a elegir y ser elegidas e históricamente las mujeres han encontrado barreras político-sociales para ejercer este derecho de manera plena.

Han pasado 65 años desde que las mujeres peruanas fueron reconocidas como ciudadanas y obtuvieron el derecho al sufragio. ¿Cuánto crees que ha cambiado la situación política de las mujeres peruanas desde la primera vez que estas obtuvieron el derecho a elegir y ser elegidas?

Los cambios han sido muchos, y en gran medida muy significativos, pero aún insuficientes. Sobre todo porque las barreras reales y simbólicas que pesan sobre ellas, siguen impidiendo su plena inclusión en la vida pública y su ejercicio pleno de la ciudadanía. Normas que regulan la autonomía de sus cuerpos, la cultura de la violación, la vigilancia sobre el ejercicio de su sexualidad, la normalización de la violencia contra ellas, los mandatos sociales, roles y expectativas sobre su maternidad (o falta de ella), sus aspiraciones, y su uso del tiempo; son solo algunas de estas.

El país nunca ha elegido a una mujer como presidenta de la nación y el número de congresistas mujeres no ha pasado de las 36. ¿Por qué se eligen a tan pocas mujeres como representantes?

Una lectura es que no hay un número significativo de mujeres elegibles. Otra lectura, mucho más justa y exhaustiva, nos llevaría a observar que históricamente, las mujeres han encontrado más limitaciones respecto de sus procesos educacionales, incluyendo aquellos del fortalecimiento de capacidades políticas. Aunado a esto, la poca apertura de espacios políticos, aun comunitarios, para la participación de mujeres; espacios que como se mencionó anteriormente, han estado dominados mayoritariamente por varones. A la vez, hay que considerar los desincentivos con que se encuentran las mujeres políticas o aquellas en los espacios públicos de toma de decisión, tales como la concentración extrema en su apariencia y “simpatía” (o falta de ella), así como otras características subjetivas e irrelevantes para su labor, que pasan por encima de sus capacidades.

En este sentido, ¿qué acciones crees que se deben realizar para garantizar la participación plena de la mujer en la política?

Las últimas medidas relativas a la paridad y alternancia deberían contribuir a ver un aumento en el número de mujeres parlamentarias, y con esto una mayor representación femenina en nuestra institución legislativa. Un cambio en nuestra mentalidad, narrativa y discurso social sin embargo, deberían seguirle. Necesitamos repensar nuestra historia y resaltar los aportes de las mujeres a la construcción de nuestra nación, nuestras heroínas y mártires femeninas. Aprender de ellas desde el colegio. Que las imágenes que consumimos en televisión, publicidad y otras, no reduzcan a las mujeres a estereotipos. Evaluar nuestros propios sesgos respecto de la minimización de lo femenino en la sociedad. Dejar de asumir y generar mecanismos para que las mujeres sean las únicas responsabilizadas por las tareas del hogar y el trabajo doméstico, aún si trabajan fuera de casa.

Hace un par de meses se aprobó en la Comisión de Constitución del Congreso el dictamen de paridad y alternancia que en el Parlamento pasado había sido muy debatido. ¿Por qué crees necesaria la aprobación de esta medida?

Porque en contextos de profunda desigualdad, es fundamental atender a los determinantes sociales que impiden la plena inclusión de los grupos, y el goce y ejercicio de sus derechos en igualdad, con medidas afirmativas que acorten brechas históricas. A 200 años de vida republicana, es inefable que los intereses del 50% de la población no están claramente representados y que además, los referentes políticos para las mujeres de futuras generaciones sean tan pocos, en comparación.

La normativa será aplicada por primera vez en las elecciones del 2021 y se implementará de manera progresiva hasta el 2031. ¿Qué efectos podría tener dicha reforma en la sociedad? ¿Es suficiente?

Las normas no cambian mentalidades, pero en contextos como el nuestro son un buen primer paso. Ver más mujeres políticas contribuirá a que las jóvenes de futuras generaciones vean que el techo de sus posibilidades es mucho más alto que el de las mujeres adultas hoy. Ojalá traiga aparejado también el normalizar ver a más mujeres en espacios de toma de decisión en el nivel regional y local. Eventualmente, esto puede también llevarnos a mayor representación femenina en el sector empresarial, el sector académico y otras áreas de la vida. Eventualmente esto debería redundar también en mayor presencia de mujeres en carreras y oficios considerados, históricamente, masculinos. Se me ocurre la minería, la construcción, y algunas ingenierías, entre otras. No es una reforma suficiente por sí misma, pero podría ser un elemento acelerador de cambios.

A pesar de haber conseguido una serie de derechos a lo largo de la historia, la brecha salarial entre mujeres y hombres en el país se mantiene y la situación de vulnerabilidad física, psicológica y sexual que viven las mujeres es innegable, durante la pandemia han desaparecido más de mil mujeres. Considerando todas las variables que consolidan la brecha de género ¿qué derechos cívicos crees que las mujeres peruanas aún no han obtenido? ¿Qué se debe hacer para garantizarlos?

El más relevante, para estos efectos, es el derecho a la igualdad y no discriminación. Aún siendo un derecho humano, muchas mujeres en el país todavía lo ven particularmente vulnerado solamente en base a su ser mujer, en las normas y en la práctica. De estas, además no olvidemos las afectaciones adicionales que pesan sobre las mujeres racializadas, las mujeres lesbianas y las mujeres trans. Garantizar la igualdad sustancial de las mujeres pasa por asegurar los mecanismos y herramientas institucionales pertinentes para garantizar su pleno desarrollo, en igualdad, su participación en los espacios de decisión que tienen que ver con la vida pública del país, y un cambio social que acompañe y no sabotee este progreso.

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