Pobreza y desigualdad

Los Nobel de Economía 2019: experimentar para ayudar mejor a los pobres

05 noviembre, 2019

Los premio Nobel de Economía innovaron con experimentos para medir la efectividad de programas sociales de agricultura, microfinanzas, salud y educación, tornando más eficiente la evaluación de las políticas públicas y, a la vez, acercando la academia a los funcionarios gubernamentales, con el objetivo común de elevar el bienestar de las familias más vulnerables.

Por María Pía Basurto y Manuel Barrón, investigadores y docentes de la Universidad del Pacífico

El Premio Nobel de Economía 2019 fue otorgado a Esther Duflo, Abhijit Banerjee y Michael Kremer, por su contribución de métodos experimentales para reducir la pobreza mundial. Duflo, de 46 años, es la persona más joven y la segunda mujer en recibirlo en los 50 años de historia del premio Nobel de Economía.

El grupo de economistas posee una agenda de investigación bastante extensa en la cual utilizan diversas metodologías de evaluación, tanto aplicada como teórica. Sin embargo, el premio Nobel lo han recibido específicamente como un reconocimiento a una herramienta económica, los experimentos aleatorios controlados (RCT, por sus siglas en inglés), que buscan reducir el sesgo en el estudio de la efectividad de intervenciones. En su versión más sencilla, lo logra a través de la asignación aleatoria de individuos a dos grupos: uno llamado de tratamiento, que está compuesto por aquellos que se convierten en receptores de algún beneficio (por ej., suplemento de hierro contra la anemia), y otro grupo, denominado de control, que no es sujeto de dicho beneficio y permanece en su status quo. La asignación aleatoria de los individuos a estos dos grupos garantiza que, en promedio, ambos grupos cuenten con características similares (por ej. edad, nivel educativo, ocupación, etc.) excepto por la recepción del beneficio, de manera que cualquier diferencia que se observe en la variable de interés (por ej. anemia) entre los grupos de tratamiento y control puede ser únicamente atribuida al beneficio entregado.

La influencia del trabajo de los Nobel en el Perú

Con esta herramienta, los economistas ganadores han evaluado diversas intervenciones en los campos de agricultura, microfinanzas, salud, educación, entre otros, generando amplia evidencia acerca de aquello que funciona y lo que no, erradicando así varios mitos alrededor de programas de reducción de pobreza en el mundo. Mientras que a Michael Kremer se le atribuye los orígenes del uso de experimentos aleatorios en la profesión, a Duflo y Banerjee se les otorga el mérito de la institucionalización del uso de experimentos aleatorios en la academia y en las decisiones de políticas públicas. Para ello, Duflo y Banerjee crearon en 2003 el Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (JPAL) el cual cuenta actualmente con 980 investigadores asociados y experimentos aleatorios completados en 83 países, incluyendo el Perú. Así, en nuestro país, JPAL también ha brindado asistencia técnica en la concepción e inicios de MineduLAB, del Ministerio de Educación, que busca ser un espacio de innovación en el sector público, a partir de experimentos piloto para, posteriormente, convertir aquellos que fueron exitosos en políticas públicas educativas. A la fecha, tres de las pruebas piloto de la cartera de MineduLAB ya se han escalado a nivel de políticas públicas.

Partidarios y críticos de experimentar

Sin embargo, este premio también ha causado controversia entre los economistas y especialistas detractores de los experimentos aleatorios. El principal cuestionamiento a los RCT es que pueden ser antiéticos por la naturaleza experimental, simplistas, y que proveen evidencia que no se puede generalizar. Frente a esto, recordemos que las buenas pruebas de RCT son cuidadosamente implementadas y sujetas a Institutional Review Board, donde se debe evidenciar que los participantes del estudio no están expuestos a potenciales riesgos, y que entienden que son libres de retirarse del estudio en cualquier momento. Por otro lado, si bien los resultados de un RCT no pueden generalizarse fácilmente a otros contextos, nos proporcionan respuestas sólidas a preguntas específicas que, si se logran replicar en varios contextos y entendemos los mecanismos detrás de su éxito, poco a poco nos pueden dar una mirada más completa de la efectividad de la intervención, y las condiciones que se requieren para su éxito.

Naturalmente, pensar en los RCT como la única forma de evaluar políticas públicas sería un error, pues habrá programas que no se pueden o no deben ser parte de un experimento aleatorio. Sin embargo, dichas políticas públicas igual deberían ser implementadas y evaluadas bajo metodologías alternativas. Entonces, las pruebas experimentales RCT son una herramienta que ha fortalecido el estándar de rigurosidad que se espera en la evaluación de las políticas públicas, y que ha acercado la academia con los funcionarios que las diseñan o ejecutan políticas públicas: demostrando que los economistas sí podemos tener un impacto positivo directo en la vida de los más pobres.

Artículos Relacionados
Pobreza y desigualdad hace 18 días

Copyright 2019 - Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico