Elecciones y democracia Política comparada

“¿Hubo un golpe de estado en el Perú?”: El escenario poscrisis política

01 diciembre, 2020

La vacancia de Vizcarra, el ascenso y caída de Merino, las marchas de protesta, el nuevo Gobierno de transición, la decisión del Tribunal Constitucional. Nuestros investigadores Paula Muñoz y Alberto Vergara, acompañados de Rosa María Palacios y Daniel Olivares, conversaron sobre estos sucesos en un evento organizado por la Universidad de Harvard.

La vacancia del presidente Martín Vizcarra el pasado 9 de noviembre fue, para muchos, la gota que rebalsó el vaso. Y esa gota no tardó en convertirse en la chispa que incendió la pradera: una protesta de escala nacional tomó las calles haciendo recular al nuevo régimen de Manuel Merino.

Adicionalmente, en paralelo a toda la vorágine juvenil, se sostuvo un debate importante para el derrotero de la crisis política: ¿qué significaba la «incapacidad moral permanente»? Hoy seguimos sin respuesta. El Tribunal Constitucional, encargado de definir el mecanismo legal que puso en jaque la democracia del país, decidió no pronunciarse al respecto.

Para entender las causas y preveer las consecuencias de esta serie de sucesos, el David Rockefeller Center for Latin American Studies de la Universidad de Harvard organizó la charla «¿Hubo un golpe de estado en el Perú?», en la que participaron Alberto Vergara y Paula Muñoz, expertos en ciencias políticas y profesores e investigadores de la Universidad del Pacífico, acompañados de la periodista Rosa María Palacios y el congresista Daniel Olivares.

En su introducción, el reconocido politólogo estadounidense Steven Levitsky, en su rol de moderador, se refirió a la equivalencia que se ha pretendido hacer entre la vacancia por incapacidad moral y el impeachment o juicio político estadounidense (figura que no existe en la constitución peruana): «En la historia de Estados Unidos, de casi 240 años, ningún presidente ha sido removido por el impeachment. Nixon renunció antes de ser removido. En contraste, en el Perú han caído dos presidentes en menos de tres años».

Confrontación y división política
El uso y abuso de la vacancia y ciertos procedimientos constitucionales ha marcado la política de los últimos años. Pero no se trata de algo aislado. Según Paula Muñoz, está relacionado, entre varios factores, con la relación conflictiva entre el Ejecutivo y el Legislativo que comenzó a finales del gobierno de Humala, con la campaña electoral de entonces y la posterior consolidación parlamentaria del fujimorismo.

Sin embargo, Alberto Vergara opinó que la idea generalizada de que la división política en el Perú es entre fujimoristas y antifujimoristas es demasiado estrecha. «Siempre me pareció que pensar eso era barrer lo importante debajo de la alfombra. La división es, en realidad, entre un país que quiere vivir con legalidad y libertad contra uno que quiere someterse a la arbitrariedad. Y eso no lo inventó Fujimori».

La neutralidad del Tribunal Constitucional
En medio de este panorama lleno de claroscuros, que desembocó en el ascenso y caída del régimen de Merino, entre marchas nacionales y represión policial, la decisión del Tribunal Constitucional sorprendió a todos: decidió declarar improcedente la demanda competencial presentada a mediados de septiembre por el Ejecutivo tras el primer intento de vacancia. Esto fue, en opinión de Rosa María Palacios, una inmoralidad. «Ha quedado completamente desacreditado. El Tribunal Constitucional tiene que ser imparcial, pero no puede ser neutral», declaró.

En lo concreto, la decisión dificulta que se pueda sancionar, a través de acusaciones de sedición y desafuero, a quienes pusieron en vilo la democracia y la institucionalidad. Asimismo, deja al nuevo presidente Francisco Sagasti en una posición de extrema vulnerabilidad frente al parlamento, debido a la propia naturaleza de su investidura: es presidente de la República solo en tanto sea presidente del Congreso. Para vacarlo, bastaría con que los congresistas censuren la mesa directiva con mayoría simple.

¿Qué más viene? Palacios reconoció que su análisis es pesimista: «Leyes irresponsables en materia fiscal. En segundo lugar, un problema permanente de interpelaciones y posibles censuras a los ministros, mismo método fujimorismo 2016-2017. Y posiblemente esperar algún error o algo que desencante a la población respecto a Sagasti para cambiarlo».

Reformas contra la crisis
Ahora bien, las protestas de los últimos días han sido más ambiciosas que las que surgieron en los 90. No solo han reclamado democracia e institucionalidad, sino también una agenda reformista. Entre estas demandas, la más sonada y compleja es la de una nueva Constitución.

Sin embargo, los ponentes detectaron dos problemas al respecto: la ausencia de actores políticos que puedan llevarla a cabo y el enfoque meramente legalista de quienes la reclaman. «Un tema fundamental para las reformas –y más aun si estamos pensando en una constitucional– es que no tenemos actores con calado social que puedan apoyarlas», advirtió Vergara.

Por su parte, Muñoz, quien entre enero y marzo de 2019 integró la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política, advirtió que muchas reformas ya están planteadas y han sido, justamente, parte del conflicto político de los últimos dos años. Asimismo, criticó la idea de que los problemas se solucionan cambiando leyes, cuando el asunto de fondo es que estas no se cumplen.

En ese sentido, destacó que, más allá de una necesaria reforma legislativa, es urgente una reforma institucional que fortalezca al Estado. «Ya se han aprobado, por ejemplo, una serie de normas para cambiar el financiamiento de partidos, pero si no le damos la capacidad suficiente a la ONPE y al JNE para poder supervisar que se apliquen bien, estas no servirán de nada», advirtió.

Un futuro electoral
La pregunta que surge de cara a las elecciones del 2021, entonces, es quién recogerá todas esas demandas ciudadanas y las capitalizará políticamente. Sin embargo, en medio de los debates de largo aliento, persiste todavía la amenaza desestabilizadora atizada por intereses inmediatos.

«A diferencia del siglo XIX o XX, donde los golpistas fallidos terminaban presos, exiliados, o colgados de las torres de la Catedral, hoy siguen en el Congreso», advierte Palacios. «Los intereses siguen siendo exactamente los mismos».

Y aunque los ocho partidos que votaron a favor de la vacancia, llegarán muy golpeados a las elecciones del 2021, el congresista Daniel Olivares adelantó el escenario que podría darse en las elecciones municipales y regionales del 2022. «Muchos de los congresistas –puedo dar fe de ello– están apuntando a ser alcaldes y gobernadores regionales».

¿Mientras tanto, qué acciones tomar? «En los siguientes meses, la calle va a tener un rol fundamental”, aseguró Olivares. “Si la sociedad civil organizada estructura cuáles deben ser las reformas a llevarse a cabo y sigue con esta presión tan dura y creativa en las calles, podríamos entrar a un modelo de presión reformista ciudadana».

Al respecto, Vergara reflexionó: «La pandemia ha revelado tantas cosas que no tenemos. Pero cuando piensas en lo que hay, dices: "bueno, hay un BCR que funciona bien, que permite que al menos la vida económica del país no se sume a la calamidad". Pero no es una institución desde la cual se pueda construir. Lo mismo se podría decir de esta ciudadanía en la calle, que es encomiable y que aparece de tanto en tanto cuando estamos al borde del abismo. Pero sirve para eso: para no caer en el abismo. Aún no logramos construir algo que nos solidifique como país para que no ocurra, ni siquiera por asomo, lo que hemos vivido en estos días». Esa es la lección: hoy, después de las marchas, toca construir un nuevo país.

*Foto: ANDINA

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