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Herramientas espaciales: para las políticas públicas y a favor del ambiente

10 febrero, 2020

La doctora en economía por University of Illinois at Urbana-Champaign, Maria A. Cunha-e-Sá, destacó la importancia de las herramientas espaciales para analizar el cambio de uso de la tierra y enfrentar el cambio climático. A través de ejemplos, explicó la aplicación de estos recursos en la formulación e implementación de políticas públicas en el ámbito subnacional. Ella y sus colegas de Nova School of Business and Economics, de Portugal, enseñaron tales conceptos en el curso de verano “Spatial Analysis, Land Use and the Environment”, organizado por la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico.

Tras las evidencias y alteraciones devastadoras que puede provocar el cambio climático, surge una urgencia por mitigar y contrarrestar estos efectos. En dicho contexto se refuerza la idea del “desarrollo sostenible”. Este concepto fue definido en el Informe Brundtland de 1987 como "la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades".

La experta en economía ambiental, recursos naturales y microeconomía, María A. Cunha-e- Sá, llegó a la Universidad del Pacífico (UP) para compartir las herramientas del análisis espacial de la tierra en función al ambiente y su conservación. Cunha-e-Sá es directora científica del Centro de Conocimientos de Economía Ambiental de Nova School of Business and Economics, desde su lanzamiento en noviembre de 2017. Ella y sus colegas del centro enseñaron dichas herramientas a 28 participantes, entre ellos, funcionarios de los sectores público y privado, profesores y universitarios, durante el curso de verano “Spatial Analysis, Land Use and the Environment”, organizado por la Facultad de Economía y Finanzas de UP.

Una herramienta para responder al cambio climático
“Nuestras acciones afectarán las oportunidades para las generaciones futuras”, indicó la investigadora asociada de Nova School of Business and Economics, al tiempo que propone que el análisis del uso de la tierra se realice en las dimensiones espacial y temporal. La importancia de la geografía para las cuestiones de manejo de recursos naturales y ambientales, cada vez se reconoce como más importante, y debe ser integrada con la dimensión temporal.

Dicha integración de las dos dimensiones cobra mayor importancia en el contexto de cambio climático. En este tema, sabemos que los cambios pueden ser muy diferentes entre una localidad a otra, y que un mismo evento local puede tener efectos muy distintos entre regiones, lo que determina una gran heterogeneidad de las consecuencias. El análisis espacial permite estudiar dicha heterogeneidad, incluso en espacios muy cercanos, distinguiendo las particularidades del ambiente, como puede ser la forma en que las comunidades se organizan y manejan sus tierras y recursos en general.

Gracias al acceso a datos más específicos, como imágenes de satélite, “se puede conocer mejor la magnitud y ubicación de los efectos climáticos que ya están ocurriendo”, precisó la experta; desde cuáles serán los efectos de temperatura cambiante que se presentará en las regiones, hasta cómo las inundaciones y los eventos extremos en las diferentes áreas o regiones del mundo están afectando las poblaciones y la actividad económica. Si las consecuencias son distintas entre regiones, el diseño de políticas eficientes y su implementación no puede ser uniforme ni temporalmente ni espacialmente, debiendo adecuarse a las variaciones en las dos dimensiones: temporal y espacial.

Con los conocimientos adquiridos y el uso de programas especializados (R, ArcGIS y Stata), los participantes serán capaces de realizar análisis espacial y temporal en temas relevantes para un área particular. Dicho análisis, al aprovecharse en la implementación de las políticas públicas y las iniciativas para afrontar el cambio climático, permite tomar una decisión de uso de la tierra más eficiente y, consecuentemente, minimizar el desperdicio de los recursos.

La investigadora citó el ejemplo de los bosques de mangle y la importancia que tienen para proteger las zonas costeras de las tormentas. Dado que la ubicación de los bosques y la naturaleza de la costa difiere entre una región y otra, los impactes son distintos. Para un gran número de servicios ecosistémicos clave, como protección costera, productividad de sistemas marinos, y considerando la relación entre el hábitat y la actividad pesquera existe evidencia que sugiere que esos servicios no deben ser iguales a lo largo de una zona costera. Así, cuando se incorporan características espaciales y de sinergias de los diferentes servicios ecosistémicos costeros y marinos en su manejo, es natural que se alcancen planes más sostenibles desde un punto de vista ecológico y económico, con claros beneficios para las sociedades locales.

“Al tener acceso a datos muy específicos de la ubicación, podemos entender qué tipo de interacciones o externalidades espaciales afectan”, precisó la investigadora. Con este análisis se ahorran recursos, puesto que se aprovechan al máximo, y se confirma la necesidad de la implementación de políticas públicas específicas. Cunha-e-Sá cree muy importante “asegurar que las generaciones futuras tengan al menos el nivel de bienestar que teníamos”, pero el desarrollo sostenible no solamente requiere la dimensión intertemporal, pero también la dimensión espacial, por lo que las herramientas de análisis espacial son fundamentales para tomar acciones que beneficien en tiempo y espacio a cada región del planeta.

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