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Día de la madre 2020 en tiempos de pandemia

08 mayo, 2020

Entrevista a Arlette Beltrán, vicerrectora de investigación de Universidad del Pacífico sobre el uso del tiempo de las mamás en esta cuarentena.

1. ¿Es posible que la cuarentena esté consumiendo más tiempo de las madres en las labores domésticas y de cuidado de los hijos? Por ejemplo, para apoyarlos más en sus tareas escolares o por mayor demanda de atención. ¿Cómo calcular ello?

Definitivamente la dedicación a las tareas domésticas se ha incrementado sustancialmente en la etapa de la cuarentena, no solo para quienes tienen hijos pequeños, sino para todas las personas en general. Quienes nos ayudan usualmente en casa, o en nuestros entornos domésticos, actualmente están cumpliendo también la cuarentena con sus familias. Esto genera la necesidad de utilizar más tiempo en las tareas de limpieza, cocina, cuidado de la familia, lavado y, ahora, higiene y desinfección. Asimismo, el teletrabajo implica muchas veces una mayor intensidad y dedicación a las actividades laborales que, hoy más que nunca, no tienen un horario definido, y podemos terminar haciéndolas a cualquier hora del día. Ni qué decir, de aquellas familias que, además, deben ayudar a los niños y jóvenes en las clases online, no solo con las tareas que les dejan, sino incluso a resolver las dificultades tecnológicas que pueden enfrentar.

Aun cuando cada vez es mayor la tendencia de que todos los miembros de la casa, sean hombres o mujeres, colaboren con las tareas domésticas —aunque no podamos comprobarlo por la ausencia de una nueva Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT)— los patrones tradicionales siguen presentes. Es altamente probable que la madre sea la principal responsable de las tareas del hogar, mientras los padres “ayudan” siempre que sus trabajos remunerados, sean remotos o presenciales, se lo permitan. Recordemos que, de acuerdo con la ENUT 2010, ya antes de la coyuntura del COVID-19, las mujeres dedicaban a las tareas domésticas 38 horas a la semana, versus 19 horas de los hombres. En la actividad principal entre estas tareas, la culinaria, el desbalance era tal que las mujeres utilizaban en ellas más de cuatro veces el tiempo que destinaban los hombres (14 horas versus 3 horas semanales). Adicionalmente, no hay que olvidar que un 35% de hogares en el Perú son conducidos por mujeres (usualmente hogares monoparentales), caso en el cual el balance de género en la distribución de responsabilidades del hogar es todavía más difícil.


2. ¿Cuáles podrían ser las consecuencias de la eventual mayor pobreza del tiempo para las madres?

Esto tiene consecuencias en el corto plazo, pero lo tendrá también en el mediano. Una de ellas está referida a la participación de la mujer en el mercado laboral, debido a que un posible mal desempeño en el trabajo, o la limitación para destinar las horas que el empleador exige, podría llevar a despidos, reducción de responsabilidades o pérdidas futuras de posibilidades de ascenso o mejoras salariales. Si la institución se ve en la obligación de aplicar la suspensión perfecta de labores, por ejemplo, seguro escogerá a aquel trabajador que mayores dificultades presente para el teletrabajo, o para reintegrarse a las labores presenciales, si su actividad se encuentra en las primeras fases de reactivación decretadas por el Gobierno.

Pero algo todavía más preocupante es el incremento de los niveles de estrés y ansiedad que esta situación de tareas múltiples, y muchas veces simultáneas (la mujer es hoy por hoy más multitasking que nunca), está originando en ellas. Al agobio que el encierro puede estar generando se suman sentimientos como frustración, inconformidad, culpa, desequilibrio, debido a la necesidad de afrontar varias labores a la vez, con el sentimiento que ninguna de ellas se está haciendo del todo bien.

3. ¿Cuánto debería ganar, en promedio, una mujer por realizar trabajos de crianza de sus hijos (reproductivos) en este contexto empeorado de pandemia?

Creo que no se trata de retribuir este trabajo, sino de aliviarlo a través de distintas estrategias. La más importante es una mejor distribución de las labores domésticas, que se han incrementado durante la cuarentena, entre los miembros del hogar. No es posible evitar que la carga de trabajo doméstico aumente, pero si todos colaboran con pequeñas tareas, la responsabilidad que se dirige a la madre disminuiría considerablemente. Por la situación sanitaria, es difícil buscar soluciones alternativas, aunque una mayor graduación de las tareas que los colegios dejan a los niños (en volumen y dificultad), podría también contribuir con una mejora de la situación en el hogar, de tal forma que los niños puedan trabajar de manera más independiente. Hay que repensar en la forma en que los niños pueden (y deben) aprender con estas estrategias virtuales, sobre todo en el caso de los más pequeños, que definitivamente requieren del apoyo de un adulto para realizar las tareas que, virtualmente, les asignan sus profesores.

4. ¿A nivel de política pública, cómo enfrentar los efectos negativos en el tiempo de las madres, así como para cuidar a esta población? En el estudio con su colega Pablo Lavado, proponen más centros gratuitos de atención de niños (guarderías), ancianos (casas de reposo) y enfermos (establecimientos de salud). Post pandemia, ¿El Estado y los contribuyentes deberían ser más conscientes de esa necesidad, que ya existía antes de la emergencia?
La situación sanitaria ha hecho que todas estas recomendaciones que hicimos con Pablo Lavado permanezcan vigentes, pero con las necesarias salvedades del caso. Se trata de tener una mayor infraestructura y servicios de apoyo a las labores del hogar, aunque por tratarse de niños, ancianos y enfermos, ahora debe garantizarse que estos servicios se presten con todas las medidas de seguridad sanitaria que amerita la presencia del COVID-19. Sabemos además que esta amenaza desaparecerá con dificultad y lentamente, por lo que cualquier servicio de cuidado que se establezca debe necesariamente seguir protocolos de seguridad muy estrictos.

Sin embargo, este tiempo en que las familias han tenido que mantenerse en casa, encargándose de satisfacer sus necesidades básicas, puede ser un buen mecanismo para sensibilizar a todos sus miembros, y desarrollar estrategias de distribución de labores entre todas las personas que componen un hogar. Es una oportunidad que no deberíamos desaprovechar, y que evidencia que todos podemos realizar tareas domésticas. Cuando salgamos de la pandemia, no volvamos a recargarnos sobre la madre o la trabajadora que nos ayuda en casa; continuemos haciendo las labores que nos tocan, con el mismo empeño y responsabilidad que en esta época de crisis. Más que nunca, todos y cada uno de los miembros de la familia somos conscientes de lo necesarias que son las actividades de cuidado de la familia y el hogar, y las serias dificultades e incomodidades que enfrentamos cuando estas no están disponibles, de la manera que siempre fueron ofrecidas. Si no balanceamos el incremento de trabajo que se viene produciendo al interior de la familia y su entorno, las mujeres simplemente ya no podrán realizar sus labores de trabajo remunerado o lo harán a costa de su salud mental.

5. ¿Cómo perjudica a las mujeres y madres carecer de una encuesta del uso del tiempo actualizada? ¿Cuánto habría variado sus resultados? ¿El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y las organizaciones pro equidad de género, deberían juntas exigir que se realice dicha encuesta, post control de la pandemia?
Como lo hemos mencionado infinidad de veces, una nueva ENUT es una necesidad imperiosa para poder guiar las políticas públicas en favor de un equilibrio de la participación de la mujer en el mercado laboral, bajo condiciones adecuadas y protegiendo su salud física y mental. Independientemente de la pandemia, esta encuesta debió hacerse con relativa regularidad desde el año 2010. De hecho, es parte de la Política Nacional de Igualdad de Género, que aprobó el MIMP, en abril de 2019. Claro que, además, sería interesante hacer un análisis similar durante la pandemia; los resultados no serían sorprendentes, sino los esperados.

Un mensaje final: Este domingo, queridas mamás, siéntanse más importantes que nunca y realizadas en todas las facetas y ámbitos de su vida. Seamos capaces, aquellos que tienen la suerte de tenerlas cerca, de darles afecto, amor, empatía… todos ellos son regalos que no necesitan delivery.

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