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COVID-19: Una oportunidad para que China reconozca al mundo y el mundo a China, por Taotao Chen

2020

Columna de opinión, en respuesta a las opiniones de la profesora Cynthia Sanborn, de la profesora Taotao Chen, directora del Centro Latinoamericano de la Universidad de Tsinghua.

Recientemente, la profesora Cynthia A. Sanborn de la Universidad del Pacífico (UP), me compartió un artículo suyo, titulado “China cambia la narrativa: ¿De origen a la solución de la pandemia? Relaciones Perú - China podrían fortalecerse”. Como se menciona en su artículo, hace unos meses, el mundo estaba observando la lucha de China contra la epidemia. En la actualidad, Perú también se encuentra en una profunda crisis y el mundo se enfrenta a un enemigo común. Aquí, me gustaría responder a algunos puntos planteados por la profesora Sanborn. Creo que, frente a los desafíos comunes, todos necesitamos un entendimiento y apoyo mutuo.

El control del coronavirus y las diferencias entre los países

En enero de 2020, el Coronavirus brotó en Wuhan, China. El 23 de enero de 2020, Wuhan, una gran ciudad con una población de 10 millones de habitantes, se puso en cuarentena a la víspera de la Fiesta de Primavera, una fiesta tradicional de China. En los siguientes dos meses, el pueblo chino experimentó una ardua lucha contra el Covid-19. Wuhan, junto con otras ciudades y pueblos, grandes o pequeños, habían entrado en estado de cuarentena. Casi todas las actividades económicas estaban suspendidas menos el suministro de alimentos y materiales esenciales para la vida cotidiana. Aunque China había vivido el brote de SARS en 2003, para una orden de cuarentena tan estricta como esta, no había precedentes. Ahora, mirando hacia atrás justo debido a la implementación de un aislamiento estricto, China ha llegado a controlar la propagación del virus en dos meses y ha conseguido la victoria en la lucha anti epidémica de la primera fase.

Sin embargo, si bien la OMS ya declaró la situación como una emergencia de salud pública internacional por el brote del coronavirus surgido en China el 30 de enero, dos meses después, este sigue extendido por todo el mundo. Si consideramos la propagación amplia del COVID-19 por Europa y Estados Unidos como la segunda ola del brote, América Latina sería la tercera. Sin medicamentos específicos ni vacunas, observando los actos ejemplares de control en los países como China, Corea del Sur y Alemania, o los menos celebrados en países como Italia y Estados Unidos, podemos llegar a la conclusión de que las medidas de cuarentena y el uso obligatorio de mascarillas son efectivos en controlar la propagación del virus, independientemente del sistema político y la cultura del país. En fin, cuando el gobierno y el pueblo se den cuenta del alto nivel de contagio del coronavirus y la amenaza a la vida humana, ellos no tendrían otra opción que adoptar las medidas de cuarentena y ponerse las mascarillas de manera obligatoria; al contrario, resultarían una infección a escala aún mayor y una gran pérdida de vidas humanas.

A diferencia de la situación en los Estados Unidos, según la profesora Sanborn y otros amigos peruanos, el gobierno peruano fue uno de los primeros países de América Latina en implementar la política de aislamiento. Sin embargo, debido a las condiciones económicas limitadas, una parte del pueblo peruano se ha visto afectado por las condiciones de vida y las formas de ingreso, la incapacidad de cumplir estrictamente las medidas de cuarentena ha provocado que el número de personas infectadas continúe aumentando; en particular, algunas industrias han tenido que reanudar el trabajo para apoyar las actividades económicas básicas, ahora que la epidemia no está controlada por completo. Es previsible que Perú se enfrente a una severa prueba en el presente y en el futuro cercano.

Las donaciones chinas y la enseñanza de la experiencia china en la lucha contra la epidemia

En su artículo, la profesora Sanborn habla de la contribución de China a más de 100 países del mundo, incluidos Perú y otros países latinoamericanos, en cuanto a los materiales anti epidémicos. China ha enviado equipos médicos a decenas de países para ayudarlos a combatir el COVID-19. La profesora Sanborn menciona en específico que "el apoyo de China no se limita a sus aliados geopolíticos". De hecho, incluso a los Estados Unidos, quien actualmente mantiene una relación tensa con China, China le ha ofrecido ayudas. Algunas de las donaciones provienen del gobierno, otras de empresas y de la sociedad civil.

La profesora Sanborn quiere conocer los datos exactos de las donaciones. Lamentablemente no los hay porque el pueblo chino está haciendo donaciones en diferentes niveles y es difícil recoger todos los datos de diferentes donaciones. Por ejemplo, la Universidad de Tsinghua ha realizado varias donaciones a Chile, Italia, Estados Unidos, entre otros países; las empresas chinas en América Latina han hecho lo mismo bajo la organización de las embajadas; también hay donaciones individuales que no están registradas por las embajadas. De hecho, cuando China estaba sufriendo lo peor de la epidemia, recibió donaciones de muchos países amigos de distintas partes del mundo, como Corea del Sur, Japón, Rusia, Italia, entre otros. Japón puso un verso muy bonito - "Aunque las colinas y riachuelos nos distinguen, la luna y el viento comparten nuestro corazón amable" - en los materiales donados.

La profesora Sanborn también nos envió un video para animar y apoyar al pueblo chino, por el cual estamos muy emocionados. China es un país que ha apreciado mucho las etiquetas en sus 5.000 años de civilización. Como han dicho dos antiguos refranes de China, “dar una ciruela a cambio de un durazno”, y “recibiendo gotas de agua cuando sea necesario, y devolveré la amabilidad con un manantial”.

Ambos literalmente significan “devolver un favor con otro”. Cuando estábamos en dificultades, recibimos donaciones de muchos países amigos del mundo; cuando ellos han sido afectados por la epidemia, nos llega la hora de devolverles el favor. Por supuesto, las donaciones y el apoyo de China no se limitan a los países que nos han ayudado, estamos dispuestos a ayudar a los países que necesiten la ayuda, siempre que las condiciones nos lo permitan.

Compartir la experiencia china de luchar contra la epidemia, es una forma de expresar los sentimientos amistosos del pueblo chino hacia los amigos de todo el mundo. En el caso del brote de un nuevo virus, sin medicamentos específicos ni vacunas, muchos médicos chinos arriesgaron sus vidas para salvar a los pacientes de COVID-19 en Wuhan y en todo el país. La experiencia acumulada en condiciones tan peligrosas y difíciles, es un tesoro para China y para el mundo. Debido a que la epidemia se ha extendido en diferentes países de forma sucesiva, los médicos chinos han conseguido transmitir sus experiencias al resto del mundo. Creo que son valiosas para la salud mundial. En los últimos dos meses, el Centro Latinoamericano de la Universidad de Tsinghua, ha organizado webinars entre los expertos del mejor hospital de China y los expertos médicos de Chile. Según las interacciones en línea y los comentarios después de la reunión, no hay duda de que las experiencias de los médicos chinos son útiles para la lucha anti epidémica en Chile.

Bajo estas circunstancias, algunos países han dicho que China está haciendo "diplomacia de virus", y llaman al coronavirus "virus chino". Sin embargo, los chinos tenemos nuestros propios valores e insistimos en lo correcto y noble. No seremos afectados por estas acusaciones infundadas. El Centro Latinoamericano de la Universidad de Tsinghua ha estado siguiendo la situación en Perú a través de los medios de comunicación peruanos. Estoy contenta de ver que, en general, el pueblo peruano mantiene una actitud positiva hacia China.

Sobre "Hecho en China", el papel de China en la pandemia y la ausencia del liderazgo estadounidense.

La profesora Sanborn mencionó las capacidades de producción de China, y el papel de China en el abastecimiento de materiales de prevención contra el coronavirus. Creo que en este caso un análisis más detallado es necesario. En primer lugar, en el curso de la globalización en las últimas tres o cuatro décadas, la industria manufacturera de China ha atraído a un gran número de empresas extranjeras debido al bajo costo y la alta eficiencia de la mano de obra. Al mismo tiempo, las empresas nacionales también se han desarrollado muy bien, convirtiendo a China en el centro de fabricación global. Esta es la razón por la cual China puede proporcionar productos sanitarios al mundo, en virtud de su capacidad de fabricación eficiente en las circunstancias de la propagación del virus por el mundo.

Sin embargo, la propagación rápida de la pandemia ha sido inesperada por muchos países. Por un lado, la demanda de materiales de prevención es tan grande y tan urgente que la producción de China era insuficiente en los primeros momentos; afortunadamente, China ha logrado controlar la epidemia a tiempo, por lo que ha llegado a satisfacer la demanda global; Por otro lado, como se mencionó antes, las medidas de cuarentena son relevantes en controlar efectivamente la situación epidémica en China, pero no aplican en todos los países. Por eso, unas empresas que podrían haber producido materiales de prevención o haber reestablecido rápidamente la capacidad de producción de estos, cuyas producciones se han encontrado limitadas.

Por lo tanto, a pesar de que China tiene grandes capacidades de fabricación, la dependencia global de los productos chinos solo sucede bajo una circunstancia especial y repentina como esta.

En cuanto al “liderazgo” de China, tal como la profesora Sanborn ha dicho, creo que es un reconocimiento del papel de China en la lucha contra la epidemia. China fue el país donde ocurrió el primer brote del COVID-19, pero el Gobierno y el pueblo chino se esforzaron juntos para contener lo más pronto posible la propagación del virus. En este proceso, el trabajo de China fue celebrado por la OMS. Por eso, cuando el coronavirus se ha extendido por el resto del mundo, muchos países han querido aprender la experiencia China. Por otro lado, China, con una virtud tradicional de ser servicial, está dispuesta a compartir su experiencia con el mundo. Con una capacidad de fabricación potente y eficiente, China ha suministrado en gran parte los materiales anti epidémicos al mundo. Por lo tanto, ha desempeñado un papel importante en este proceso.

Estados Unidos es un país que tiene el nivel más alto de ciencia y tecnología y el sistema de salud pública más completo, muchos países del mundo esperaban que pudiera liderar el proceso anti epidémico. Al igual que los científicos chinos que, en un principio, también deseaban colaborar con ellos para desarrollar la vacuna contra el coronavirus. Sin embargo, el gobierno estadounidense ignoró los consejos de los científicos de su país, lo cual tuvo como resultado un descontrol total de la epidemia, convirtiendo a los Estados Unidos en el país con más casos confirmados del mundo. Bajo esta circunstancia, la ausencia del liderazgo estadounidense es verdad hecha.

Sobre el mundo post-pandemia, el modelo chino y las relaciones entre China y Perú

El COVID-19 es un enemigo común de todos los pueblos del mundo. Ningún país puede enfrentarlo solo o mantenerse alejado. Los humanos parecemos vulnerables frente a este virus. “La comunidad internacional debe trabajar en solidaridad para superarlo”, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. Sin embargo, lamentamos ver que unos países que no han podido enfrentar la epidemia de manera rápida y eficaz, están echando la culpa a otros, en un momento tan crucial en el que el mundo necesita más que nunca solidaridad; por otro lado, también hay acusaciones contra otros países por diferencias ideológicas y culturales. Ante esta situación, tenemos que reconocer que el mundo post-pandemia será más complicado, y que una parte de las relaciones internacionales se va deteriorando aún más. No obstante, seguimos convencidos de que los contactos sinceros entre las personas y las ayudas mutuas entre los países en medio de las dificultades, estrecharán los lazos interpersonales y aumentarán la confianza y la amistad entre sí.

Han pasado tres décadas desde el inicio de la reforma y apertura en China. Este país ha encontrado su propio camino de desarrollo en la tendencia de globalización. El mundo lo ha visto como “modelo chino”. Sabemos que este modelo encaja con los valores chinos, de modo que el pueblo chino ha pasado de la pobreza a la prosperidad. Sin embargo, dadas las diferencias en la situación actual, las condiciones de desarrollo y la trayectoria histórica, cada país tiene derecho a elegir su propio camino. China nunca exportará deliberadamente su modelo a otros países, como ha dicho la profesora Sanborn. Solo les explicaremos las ideas y principios del modelo chino, para resolver los malentendidos provocados por las diferencias políticas y culturales.

Perú ha mantenido buenas relaciones económicas, comerciales y diplomáticas con China. Antes del brote de COVID-19, los dos países habían firmado un memorándum de entendimiento de la Franja y la Ruta; durante la epidemia, China y Perú han mantenido la confianza y se han apoyado entre sí, lo cual demuestra que, a pesar de las diferencias presentes entre nosotros, podemos colaborar y ganar juntos.

Actualmente, la situación en Perú es seria. El país está reanudando su producción mientras sigue luchando contra el COVID-19, por lo tanto, está viviendo una gran presión.

Las empresas chinas en Perú también están preparándose para reanudar su producción, bajo los reglamentos anti epidémicos del gobierno peruano. El Centro Latinoamericano de la Universidad de Tsinghua, está dispuesto a colaborar con la Universidad del Pacífico, con el fin de aportar propuestas sobre cómo reanudar actividades económicas de manera segura. Estoy convencida de que la confianza mutua y la amistad entre ambos países se van fortaleciendo a raíz de la pandemia del COVID-19.

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