Discriminación social Pobreza y desigualdad

Brechas, disparidades e inequidades, también en lo económico; por Arlette Beltrán

06 marzo, 2020

Por cada cien soles que recibe un hombre, la mujer solo obtendrá 75 soles, a pesar de tener el mismo nivel educativo y las mismas exigencias laborales ¿Qué explica estas diferencias?

La equidad de género en el Perú es, como muchos de sus problemas, una realidad muy heterogénea. Si bien globalmente, en ámbitos de la salud, la educación y el liderazgo, el indicador de equidad de género 2019 del Foro Económico Mundial [1] muestra a nuestro país en la mitad superior del ranking mundial, en lo que se refiere a participación económica ocupamos la posición 90 de 153 países, y en brecha salarial la posición 128.

En tal sentido, la mujer sigue mostrando una tasa de participación laboral [2] 17 puntos porcentuales por debajo de la que tienen los hombres (68% versus 81%, respectivamente). Además, la calidad de los trabajos a los que ellas acceden suele ser también más baja, como en sectores de menor remuneración (ocupaciones feminizadas), con peores condiciones laborales y sociales, y con mayores trabas para alcanzar cargos de responsabilidad en empresas e instituciones.

Ello está muy atado con el arraigado estereotipo de que es la mujer la principal responsable de las labores domésticas. De acuerdo con la única Encuesta de Uso del Tiempo que hay en el Perú (¡y que data del 2010!) mientras una mujer promedio dedica 38 horas semanales a estas tareas, los hombres destinan solo 18.

Agregando el trabajo en el mercado, ellas se encuentran ocupadas 61 horas a la semana (frente a 54 de los hombres), lo que impide que dediquen tiempo suficiente a actividades que podrían revertir las precarias condiciones con las que suelen insertarse al mercado laboral, como estudiar o ganar experiencia en el trabajo.

La brecha salarial es otro gran problema. Las diferencias básicas en remuneraciones entre hombres y mujeres se han venido reduciendo en los últimos años. Sin embargo, cuando se ajustan los cálculos para hacer más justa la comparación (contrastando dos personas del mismo nivel educativo, en igual sector productivo y con un régimen de trabajo similar), no se encuentra ninguna mejora en la brecha salarial, que continúa en 25% [3].

Es decir, por cada cien soles que recibe un hombre, la mujer solo obtendrá 75 soles, a pesar de tener el mismo nivel educativo y las mismas exigencias laborales. ¿Qué explica estas diferencias? No podemos asegurarlo a ciencia cierta, pero seguramente tiene que ver con discriminación, perpetuación de estereotipos de género en la casa, en el centro laboral y en la sociedad, así como con las restricciones de tiempo que enfrentan, especialmente, las peruanas.

Hombres y mujeres peruanos, efectivamente, no somos iguales, lo demuestran estas cifras. Cada uno tiene sus ventajas comparativas, que se ignoran al no incorporar en igualdad de oportunidades a ambos en el mercado laboral. El mercado está perdiendo eficiencia al no tomar en cuenta la productividad de sus variados recursos humanos, dentro de los cuales, la mujer ha demostrado ser una pieza clave, incluso bajo estas condiciones desiguales que tiene que enfrentar. La pérdida de bienestar social es innegable.

[1] http://www.cdi.org.pe/InformeGlobaldelaBrechadeGenero/index.html

[2] Porcentaje de la Población Económicamente Activa que trabaja o busca trabajo.

[3] Cálculos realizados con mis colegas María Pía Basurto, Leda Perez, María Amparo Cruz-Saco y Mariano Montoya.

Esta columna de opinión fue publicada originalmente en RPP Noticias.

* Foto: ANDINA/archivo

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